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10 claus en la innovació periodística

El passat 23 de novembre va tenir lloc la presentació de l’informe “Models de negoci de la premsa de proximitat: 10 claus per una fórmula més eficient a partir de l’anàlisi de la innovació digital internacional”, de la doctora Carmina Crusafon, professora de la Universitat Autònoma de Barcelona. El treball, que va ser guardonat amb el Premi de Recerca de l’Associació de Mitjans d’Informació i Comunicació, AMIC, en col•laboració amb la Xarxa Vives d’Universitats, destaca per analitzar els models de negoci de mitjans, tant tradicionals com nascuts a internet, dels Estats Units, Gran Bretanya i França, i oferir un seguit de característiques detectades en el conjunt de mitjans analitzats que són imprescindibles a l’hora d’oferir productes innovadors. Aquestes claus de ben segur que podran guiar el camí de la premsa de proximitat catalana:

1. La proposta de valor ha de ser l’oferta de serveis a la comunitat
2. El dinamisme en els mercats locals el marquen els nous actors mediàtics (news startups)
3. Les noves empreses d’informació presenten estructures molt variades, que indiquen que no hi ha una única fórmula d’èxit
4. Els canals estan controlats per les empreses tecnològiques, però l’expertesa en la informació encara la tenen els mitjans de comunicació
5. La innovació ha d’estar en l’ADN de cada companyia
6. La necessitat de dissenyar una estratègia de monetització diversificada
7. Els recursos claus per les empreses periodístiques s’han de buscar en la redefinició dels perfils professionals i en l’establiment de noves rutines digitals
8. Els clients, les seves dades i les seves rutines de consum són la base per un camí cap a l’èxit
9. Oferir experiències singulars és la base de la relació amb els lectors
10. La col•laboració entre empreses marca la dinàmica de l’ecosistema actual, i les associacions professionals hi juguen un paper central

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Lo que Trump nos enseña

El inesperado triunfo de Donald Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos nos deja algunas claves sobre el sistema mediático-democrático actual, que apuntamos en este breve artículo a modo de borrador:

1. Los sentimientos y las emociones son más relevantes que los hechos y la realidad.

2. Gustan los líderes que simplifican los problemas complejos y ofrecen soluciones mágicas. = Triunfo del populismo.

3. La influencia de las redes sociales como plataformas de distribución de información (verdadera o falsa) se consolida.

4. Los medios de comunicación tradicionales pierden pistonada. (Todos, en bloque, dieron apoyo a la candidatura de Hillary Clinton).

5. El papel de los periodistas como intermediarios entre los políticos y la ciudadanía se desdibuja. = Trump no ha necesitado de los medios tradicionales para dar a conocer a la opinión pública que hará en los próximos 100 días. Ha bastado con grabar un vídeo de 10 minutos y subirlo a YouTube.

6. Las predicciones de los analistas no se cumplen.

7. Es curioso observar como las redes sociales se demonizan cuando supuestamente contribuyen a la victoria de un candidato que no agrada a la mayoría de intelectuales de EE.UU. En cambio, fueron alabadas en 2008 por alzar a Barack Obama como presidente del país.

8. Es necesario abrir un debate pausado y profundo acerca de la responsabilidad editorial de las empresas tecnológicas.

#SocialMedia #Facebbok #Periodismo #Google

¿Para cuándo una ética aplicada a las empresas tecnológicas?

El pasado 8 de noviembre Donald Trump fue elegido presidente de los Estados Unidos. Desde entonces varios artículos han acusado a grandes compañías tecnológicas como Google y Facebook de diseminar falsas noticias y rumores, que habrían tenido peso en la elección del nuevo presidente. Una de las mentiras que ha resultado más influyente en la votación ha sido la que aseguraba que el papa Francisco daba su apoyo a Trump. El propio Mark Zuckerberg, preocupado por las acusaciones, se excusaba días atrás alegando que: “Of all the content on Facebook, more than 99 percent of what people see is authentic. Only a very small amount is fake news and hoaxes”, explicaba el portal Gizmodo.

Tanto Google como Facebook –que hasta la fecha no han querido nunca asumir ninguna responsabilidad en cuanto al contenido que circula por sus plataformas– han declarado la guerra a las webs de noticias falsas, tras descubrir que en Macedonia se estaban creando webs con la única finalidad de difundir mentiras sobre Hillary Clinton. Estas informaciones, que luego eran compartidas masivamente, permitían a esas mismas webs percibir dinero a través de la publicidad que les colocaba el AdSense de Google. Buzzfeed destapó la noticia. Macedonia es hoy sinónimo de difusión masiva de noticias falsas, pero no es el único ejemplo, ni tan siquiera el mejor.

Ninguna de las compañías ha detallado cómo conseguirá acabar con las noticias falsas que circulan en sus plataformas. De momento, aseguran que no podrán obtener anuncios a través de ellas, aunque reconocen que no saben cómo identificarán dichas páginas. Resulta inquietante que dos grandes de Sillicon Valley, incansables pregoneros de valores tan de moda como la colaboración, la transparencia y la propagación de contenidos generados por los usuarios se planteen ahora prácticas tan contrarias como la censura.

La directora del Tow Center for Digital Journalism de la Universidad de Columbia, Emily Bell, hace tiempo que alerta del poder desmesurado de los gigantes de Sillicon Valley. En un artículo de hace unos meses señalaba que los ciudadanos no hemos prestado demasiada atención al hecho de que las empresas periodísticas han perdido el monopolio de la distribución de las noticias. Ahora hay otros actores en juego que tienen un enorme poder de influencia, aunque ninguna responsabilidad para con la democracia. Bell reclamaba recientemente que Facebook, “now the most influential and powerful publisher in the world”, deje de una vez de espolsarse las culpas y asuma responsabilidades editoriales –sí, editoriales. (Todo aquel interesado en la intersección entre periodismo y redes sociales debe seguir la pista de Bell).

No es la primera vez que la empresa de Zuckerberg se ve envuelta en polémicas acerca de su percepción de la objetividad. El pasado mes de mayo, algunos ex trabajadores revelaron que el proceso de curación de los contenidos que el usuario recibe en su TL era llevado a cabo por un equipo humano y respondía a criterios editoriales. Quedaba así desmentida la idea de que un algoritmo, algo que identificamos más con la neutralidad y la objetividad, se encargaba de ello, tal y como hasta entonces sostenía Facebook.

¿Las empresas tecnológicas, como Google, Facebook y Twitter, deben ser consideradas tan sólo como plataformas sociales o como medios de comunicación, asumiendo responsabilidades editoriales? ¿Cómo distinguir y frenar la información que circula a través de estas plataformas? En definitiva, ¿para cuándo una reflexión pausada acerca del poder de las empresas de distribución de contenidos? Hace tiempo que han demostrado tener una enorme influencia en los procesos electorales. De hecho, hace ocho años, cuando permitieron la entrada del primer presidente negro a la Casa Blanca, Barack Obama, parecían la panacea. Hoy, tras la elección de Trump, son el demonio. Ni calvo, ni con tres pelucas: las redes sociales son herramientas imprescindibles en la formación de la opinión pública en el siglo XXI. Es urgente empezar a debatir pausada y profundamente sobre su relevante papel en el escenario mediático-democrático actual.

Electronic and paper media concept

Periodismo digital: tradiciones y transiciones

* Artículo publicado en la revista Trípodos nº 38, 2016. Reseña de los libros de Guillermo López García “Periodismo digital. Redes, audiencias y modelos de negocio”, y Xosé López García “Movimientos periodísticos. Las múltiples iniciativas profesionales y ciudadanas para salvar los elementos básicos del periodismo en la era digital”.

La irrupción de internet, en general, y de las herramientas 2.0, en particular, han transformado el periodismo en sus distintas esferas: desde el modelo de negocio de los medios de comunicación hasta las aptitudes y competencias que deben adquirir los periodistas, así como la selección, jerarquización y distribución de los contenidos, y la recepción de éstos por la audiencia, cada vez más fragmentada y con mayor poder de decisión.

En internet no existe un único modelo de negocio para los medios de comunicación: los viejos y nuevos cibermedios conviven aplicando distintas fórmulas que van desde los modelos basados en publicidad hasta los que se sustentan a través de los contenidos de pago. Los periodistas son cada vez más polivalentes temática y tecnológicamente, y se someten a flujos de trabajo más exigentes que requieren estar alerta en todo momento. Por contra, tales condiciones no se traducen en mayores salarios, sino más bien al contrario. Los contenidos también se adaptan al medio internet, con unas características propias (hipertextualidad, multimedialidad, inmediatez e interactividad) y unos usuarios que, sin tiempo para profundizar, surfean sobre la información.

Una de las editoriales de referencia en el estudio de las Ciencias de Comunicación, “Comunicación Social”, ha incorporado dos títulos para reflexionar y estudiar las mutaciones que vive el periodismo. Ambos autores coinciden en señalar que se trata de una disciplina que no desaparece, sino que evoluciona y se hibrida con la comunicación digital. El primer libro es un buen manual de introducción a la teoría y la práctica del periodismo digital, dirigido tanto a estudiantes universitarios con un interés en la materia como a profesores. El autor del libro, el investigador y profesor universitario Guillermo López García, intenta sistematizar los aspectos esenciales que ayudan a entender cómo funciona el periodismo en internet centrándose en tres actores clave: los medios de comunicación, los usuarios y las redes sociales. Y lo hace desde una perspectiva teórica y práctica, apoyándose en diversos ejemplos prácticos que hacen más entendedor el libro y ayudan a la divulgación del periodismo digital.

La estructura es un aspecto destacable. El primer capítulo lo dedica a analizar las características específicas de la Comunicación en internet; el segundo y el tercer capítulo se centran en los medios de comunicación y en los profesionales que trabajan en ellos; el cuarto se ocupa de las audiencias digitales; los capítulos cinco y seis analizan los contenidos digitales; y finalmente el último capítulo se dedica al papel de las redes sociales en el proceso de producción y distribución de las noticias. El libro, recoge, por tanto, mucha información, de manera que en ocasiones no entra en detalle, como ocurre, por ejemplo, en el último capítulo dedicado a las redes sociales.

El manual tiene una clara vocación pedagógica, y a pesar de que los estudiantes pueden perderse o sentirse confundidos ante la gran cantidad de cifras que se da en algunos apartados -como el que está dedicado a analizar los usuarios de internet-, encontrarán especialmente útil aquél destinado a diseccionar las condiciones laborales de los periodistas en el entorno digital. López García señala algunas ventajas del nuevo escenario, como la posibilidad de crear una vinculación con la audiencia si se trabaja la identidad digital, aunque señala que “la flexibilidad invocada por las empresas se transmuta en precariedad. Son las dos caras de una misma moneda. Y hasta el momento, como veremos, ha sido la precariedad la que se ha hecho más patente”.

Los dos primeros capítulos destinados a fijar las reglas del juego del espacio comunicativo que constituye internet y a establecer los rasgos y la evolución de los cibermedios son de igual interés para el estudiante de periodismo. La obra también destaca por una cuidada y actualizada recopilación de fuentes bibliográficas.

El segundo título constituye una reflexión sobre el momento por el que atraviesa el periodismo. Escrito por el catedrático de periodismo de la Universidad de Santiago de Compostela, Xosé López García, el libro, que se dirige a la comunidad académica, hace un repaso histórico de la disciplina periodística desde su nacimiento hasta hoy. Destaca la voluntad de explicar movimientos periodísticos actuales, como el periodismo de los ciudadanos y/o periodismo ciudadano en un contexto, el de internet, de cambio perpetuo. Más que constituir un manual práctico, la obra trata de aportar algunos cimientos para una teoría del periodismo más sólida, lo que, en palabras del autor, “constituye un pilar básico para conquistar el futuro”.

El primer capítulo se centra en los orígenes y los motivos que suscitaron el nacimiento del periodismo; el segundo recoge el debate social sobre la profesión periodística y toma como punto de partida el lema “nos han fallado” (o “no nos representan” en su versión más próxima al movimiento del 15-M) que los ciudadanos, en tiempos de crisis económica, dirigen con frecuencia a los medios de comunicación. El tercer capítulo repasa los movimientos periodísticos a lo largo de la historia, desde los muckrakers hasta el periodismo participativo, que el autor contextualiza en un escenario donde muchos países demandan más participación de los ciudadanos en la vida pública. Los capítulos cuatro y cinco se dedican a analizar los géneros periodísticos y a ofrecer una actualización de los mismos en el escenario digital. Por último, los capítulos seis y siete miran hacia el futuro y ofrecen claves para la supervivencia y adaptación de la disciplina periodística.

El autor, que reflexiona en profundidad acerca de las mutaciones que atraviesa el sector, concluye que el desafío necesario de renovar el periodismo solo es posible si no se olvida lo básico: la búsqueda de la verdad y la explicación rigurosa y contextualizada de los hechos. Para ello es necesario combinar las aportaciones de los periodistas con el esfuerzo colectivo de la ciudadanía y otras entidades y colectivos, de manera que entre las nuevas habilidades del periodista se encuentra la de escuchar y conversar, con el objetivo de gestionar los procesos comunicativos antes, durante y después de la elaboración del mensaje. Solo así será posible el periodismo total, que López García define como aquel que es digital, plural y abierto.

En resumen, dos libros que ponen sobre la mesa muchas de las preguntas, y algunas respuestas, que suscitan las constantes y rápidas transformaciones que vive hoy el periodismo en el contexto digital, y que son útiles tanto para estudiantes como para investigadores y docentes.

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Jugar amb les notícies

* Article publicat a la revista del Col·legi de Periodistes, Capçalera, el 26 de setembre de 2015.

La relació entre el periodisme i el joc no és nova. El primer mot encreuat va aparèixer a The New York Times als anys quaranta i deu anys enrere van entrar amb força els newsgames, terme que designava els videojocs basats en temes periodístics. Mentrestant, els espais informatius tant a la ràdio com a la televisió llançaven concursos sobre temes d’actualitat per tal d’interactuar amb l’audiència. Ara, amb la consolidació d’Internet com a mitjà on consumir notícies i amb la tendència a gamificar-ho gairebé tot que arriba dels EUA, aquesta relació s’ha sofisticat un xic més.

Gamificar (de l’anglès game) és mirar de convertir quelcom aparentment pesat en atractiu a través del joc. Es tracta d’ incorporar elements, mecàniques i dinàmiques de joc a activitats i àmbits que no són de naturalesa lúdica amb l’objectiu de beneficiar l’experiència dels usuaris i d’incrementar-ne la implicació. En un informe recent del Tow Center for Digital Journalism, Maxwell Foxman, investigador del departament de Comunicació de la Universitat de Columbia, assenyala tres mecanismes de joc a les redaccions periodístiques: les medalles, punts i premis que algunes empreses atorguen a una comunitat fidel d’usuaris i d’altres als mateixos periodistes per tal d’augmentar-ne la productivitat; els qüestionaris que els mitjans proposen als usuaris per aconseguir una major interacció o compromís; i els ja esmentats, newsgames, que van perdent força degut als elevats costos de producció.

La notícia més llegida del web del New York Times, el 2013, va ser un contingut periodístic lúdic: una enquesta sobre els usos del llenguatge als Estats Units. El joc determina a quina zona pertany l’usuari en funció de les respostes, de manera que aprèn mentre es diverteix. L’estiu passat el diari Ara va llançar una aposta similar sota el títol “Digue’m d’on parles i et diré d’on ets”, que amb més de 400.000 visites va aconseguir ser la notícia més vista de la història de l’ Ara. El director de l’edició digital del diari, Isaac Salvatierra, explica que per fer-ho possible es van basar en una recerca acadèmica que va ser treballada durant més d’un mes per un equip interdisciplinari format per un periodista, un dissenyador d’experiència d’usuari i un programador.

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