Me mudo

Hoy es un día importante para mí: después de un tiempo deambulando por aquí, estreno piso. Me mudo a un nuevo espacio digital, donde seguiré reflexionando sobre periodismo digital, cultura web y redes sociales. Allí recopilaré todo aquello que publico en los medios y el ámbito académico, y seguiré escribiendo un blog, que he dado en llamar “Bits y bots”.

Mi nuevo piso tiene seis habitaciones:

– ¿Quién soy?
Es el lugar donde me presento. El recibidor. Si tenéis curiosidad en saber más acerca de mí y qué he hecho hasta ahora, podéis acercaros allí.

– Bits y bots
El espacio dedicado al blog, la parte más dinámica de la página. El salón de la casa. Allí reflexiono sobre periodismo digital, cultura web y redes sociales. Son bienvenidas las aportaciones de todos los curiosos y apasionados del tema. Un espacio para debatir.

– Entrevistas
Aquí encontrarás conversaciones con expertos en periodismo digital y redes sociales. La terraza donde se reúnen los amigos para charlar y pasar un buen rato. Podrás aprender de las experiencias y reflexiones de otros.

– Medios
Aunque me apasiona la cultura digital, a veces desconecto y toco con los pies en el suelo. En este espacio encontrarás reportajes sobre educación, valores y salud. Vamos, aquello que suele figurar en ese cajón de sastre que es la sección de Sociedad. Es el trastero del piso. El lugar donde vuelco los artículos que publico en medios como la revista del Col•legi de Periodistes de Catalunya y La Revista Blanquerna-URL.

– Investigación
Mis intereses cambian, pero siempre vuelvo sobre el periodismo digital, la cultura web y las redes sociales. La cocina. El espacio donde toman forma a fuego lento algunas ideas, ya sea en forma de artículo académico, congreso o proyecto de I+D.

– Libros
Escribo para ordenar mis ideas y explicarlas mejor. El espacio más íntimo. El dormitorio. Aquí encontrarás mis publicaciones, relacionadas principalmente con el periodismo digital y las redes sociales.

¡Os invito a venir a mi nuevo piso!

Deseo que os guste, y si veis cualquier desperfecto, no dudéis en avisar.

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Retos para el periodismo en tiempos de redes sociales

La democratización de la producción y distribución de los contenidos ha saturado el ecosistema mediático digital. En la actualidad, cualquier persona tiene la capacidad de comunicarse con una audiencia global. Según datos de la consultora especializada en inteligencia artificial Domo, recogidos en Business Insider (2016), en un minuto en internet se envían más de 340.000 mensajes en Twitter; los usuarios de Facebook dan me gusta a más de 4 millones de entradas; en You Tube se suben aproximadamente 300 horas de vídeos; los usuarios de Instagram dan me gusta a más de 1,7 millones de fotos; los de Apple se bajan 51.000 apps; en Snapchat se comparten casi 300.000 vídeos y en Vine se reproducen más de un millón de vídeos. Los datos cambian en función de la fuente consultada, pero dan una idea de que la cantidad de información que se genera cada minuto (¡cada minuto!) en internet es abrumadora. Los expertos han adoptado la palabra “infoxicación” para referirse al fenómeno.

Por todo ello, el tiempo de los usuarios es el valor más preciado por la industria mediática. La atención humana, en un contexto de intoxicación por información, se ha convertido en un bien escaso. Conseguir la atención de los usuarios es el principal objetivo de cualquier empresa periodística. Y para ello medios y periodistas desarrollan tácticas y estrategias, a veces con mayor acierto, otras con menos.

La mesa de apertura de la pasada edición de la Catosfera, celebrada en Girona los días 20 y 21 de octubre de 2017, abordó los retos del periodismo en tiempos de infoxicación. Los periodistas Mònica Terribas, Antoni Bassas, David Fernàndez y Jordi Sellas señalaron la falta de contexto como el principal problema del consumo de información a través de las redes sociales. “Twitter es un mecanismo de activación y organización social, pero no es un espacio para argumentar. Los datos y la información se traspasan de forma automática, pero sin contexto. Y ahí radica parte de la preocupación si acaban sustituyendo a los medios tradicionales”, señaló Terribas.

Las redes sociales, además, tienen un lenguaje propio, y para sumar seguidores es importante dominar y ejecutar su código. Por ejemplo, las pulsiones humanas, sexo y violencia, dan mayor audiencia. Bassas, en tono sarcástico, advirtió de la aparición de un nuevo “perfil profesional” en Twitter: “el ingenioso”; y de una nueva práctica: “el ¡zasca!”, dejar al adversario sin argumentos a partir de sus propias palabras. “Los medios de comunicación tradicionales, como prescriptores, tenemos mucha responsabilidad del modelo que se está imponiendo. Es muy divertido leer un zasca, pero es más provechoso leer un hilo bien argumentado. Con nuestras elecciones estamos contribuyendo a que los políticos no piensen y escriban discursos, sino tuits”, apuntó Terribas.

Los medios batallan por la atención con titulares que tienen más gancho que contenido. El clickbait es otro de los retos del periodismo digital.A pesar de que en las facultades se sigue enseñando a titular explicando aquello que ha ocurrido, los titulares gancho, tan extendidos en Internet, juegan al suspense. “¿Qué le dijo Messi al árbitro en el minuto 32?”, ejemplificó Bassas. “Son titulares que deberíamos erradicar porque además el contenido de estas piezas no tiene ninguna sustancia”. Así mismo, las opiniones personales cobran más fuerza en redes sociales. “Los hechos son sagrados y las opiniones son libres”, reza una de las máximas del periodismo. Internet le ha dado la vuelta. Ahora “los hechos son alternativos y las opiniones, sagradas”, concluyó Bassas.

Cuando la marca personal te cierra las puertas para trabajar en Politico

“Either Trump is f[—]ing his daughter or he’s shirking nepotism laws. Which is worse?”.

Esta reflexión en voz alta, sin digerir, suscitó el despido de la periodista Julia Ioffe de Politico, donde colaboraba como columnista de opinión. Insinuar que el presidente de los Estados Unidos podría mantener relaciones sexuales con su hija no agradó a los editores del pure player, que justificaron la drástica decisión con esta nota:

De nada sirvió que Ioffe borrase el mensaje poco después de escribirlo y pidiera disculpas porque se le calentara la boca. Un mes antes Politico se enfrentaba a otro episodio similar: uno de sus editores, Michael Hirsh, cesaba tras publicar las direcciones del líder supremacista blanco Richard B. Spencer. “Stop whining about Richard B. Spencer, Nazi, and exercise your rights as decent Americans,” escribió Hirsch en su Facebook. “Here are his two addresses.” El mensaje, igual que el de Ioffe fue borrado, pero queda la captura de pantalla que hicieron algunas webs.

Poco después del cese otro de los editores del medio, Carrie Budoff, enviaba a la plantilla el siguiente mensaje:

“The power of our work comes from independent reporting — a power that is diluted if we are seen as losing detachment or cheerleading for any type of agenda. These are passionate times in our politics, and we share the revulsion when our journalists and their work are subject to unfair attacks. We will by all means defend that work and our rights as journalists, but in doing so we won’t surrender professionalism. Lamentably, we have seen too many occasions of late in which posts on social media came close to a line or went over.”

Los dos mensajes de Politico defienden tres cuestiones básicas, recogidas en cualquier guía de buenas prácticas en redes sociales y que suscribiría cualquier persona con sentido común –que ya se sabe que es el menos común de los sentidos–:
1. Los periodistas de Politico representan al medio
2. Politico tiene fuerza por su periodismo independiente
3. Las opiniones gratuitas no tienen cabida porque no tienen valor añadido -y aún menos es aceptable hacer de cheerleader de una causa en concreto

En una reunión de trabajo reciente Politico explicaba que dejan de contratar docenas de personas por sus mensajes tóxicos en Twitter, y añadía que la red de microblogging se ha convertido en una maravillosa plataforma para conocer el potencial de posibles candidatos. Cuando hablamos de marca personal acostumbramos a fijarnos en los casos de éxito, pero a menudo olvidamos que una mala gestión de la propia visibilidad en medios sociales puede resultar contraproducente.

“En Internet no existe atención suficiente para atender al pudoroso, al introvertido, al discreto, al diamante en bruto”, escribió quien fundó y dirigió Verne, la periodista Delia Rodríguez. El entorno digital premia al constante, tenga más o menos talento. El bloguero o el tuitero que se exhibe día a día es quien recibe nuestra atención. La repetición es una técnica sencilla, pero eficaz que se utiliza en publicidad para crear conciencia de identidad y memoria en el cliente. Nuestro cerebro está programado para premiar la familiaridad, y los algoritmos de buscadores y redes funcionan por igual.

Estos días tan apasionantes en Catalunya, por favor, piénsenlo dos veces antes de tuitear. Es por el bien de mi TL y de su reputación digital.

Arrimadas

El caso de Inés Arrimadas reabre el debate sobre cómo lidiar con los discursos de odio sin coartar la libertad de expresión

Cuatro horas fueron suficientes para que Rosa María Miras Puigpinós fuera despedida tras un comentario que incendió ayer las redes sociales. La señora le soltó esta perla a la líder de la oposición en Cataluña, Inés Arrimadas:

A lo que la empresa respondió pocas horas después con este comunicado oficial:

El caso de Rosa María Miras Puigpinós no es ninguna novedad –se suma a otros linchamientos públicos recientes: Guillermo Zapata, María Frías y Nacho Vigalondo, por citar algunos ejemplos–, pero ha vuelto a poner sobre la mesa el debate sobre cómo lidiar con los discursos de odio sin coartar la libertad de expresión.

Vaya por delante que las palabras de la señora Miras (“señora”, por llamarla de alguna manera) son totalmente repugnantes y a una le cuesta mucho entender como una ciudadana puede decir tales barbaridades en pleno siglo XXI. Y más aún hacerlo en redes sociales (Facebook en este caso), que son espacios públicos de debate, aunque algunos crean que pueden dialogar en ellas como si estuvieran en la barra de un bar. Ahora bien: ¿es responsable por parte de Arrimadas denunciar públicamente (en este caso a través de Twitter con una cuenta de más de 175.000 seguidores) el comentario de Miras? ¿Lo son los usuarios que participan activamente del linchamiento? ¿Qué dice la ley al respecto? ¿Puede la empresa despedir a una trabajadora por esto?

En primer lugar, el Código Penal no deja lugar a dudas: el insulto y la calumnia no están amparados por la libertad de expresión. Así que si Arrimadas, como comunica en el tuit de arriba, denuncia a la señora, tiene todas las de ganar. Expertos juristas consideran que el reproche puede ser incluso penal, pero dudan de si el despido es legal. El abogado Fabián Valero, en unas declaraciones en un artículo en eldiario.es, considera que es un “caso límite”. Si la empresa tuviera un código ético que la empleada ha incumplido, la empresa lo tendría fácil para justificar el despido. Sin embargo, la cuestión se complicaría de no ser así. Entonces sería “difícil” justificarlo, pues se trata de un comentario que a la compañía no le compete directamente. El abogado se muestra prudente, pues con la repercusión del caso, la empresa podría alegar “daño efectivo” para su reputación e imagen.

Resueltas las cuestiones más técnicas, se abren las cuestiones éticas acerca de la responsabilidad de Arrimadas y los usuarios. Partimos de la base de que Miras no ha actuado de manera responsable, por descontado, como hemos justificado al inicio del artículo. Respecto a Arrimadas, pensamos que podría haber actuado de manera más prudente. Una solución la proponía ayer mismo el escritor Juan Soto Ivars en un artículo en El Confidencial: “debería haber ocultado la foto y los apellidos de esa mujer”. Ivars defiende el derecho de Arrimadas a denunciar la situación, por descontado; pero también empatiza con la desafortunada comentarista, pues “yo no sé si esa mujer merece que le hundamos la vida entre todos”.

¿Recuerdan el programa de Nieves Herrero y las niñas de Alcàsser? Pues Twitter cada vez se parece más a eso. Miras ha perdido su trabajo, y con la repercusión del caso lo tendrá difícil para encontrar otro. Las redes sociales constituyen hoy el más cruel de los juicios paralelos (antaño este reconocimiento lo obtuvo la televisión). Meses atrás The New York Times recogía la historia de un profesor de biomedicina de la Universidad de Arkansas, Kyle Quinn, que recibió numerosos insultos a través de redes sociales tras haber sido identificado por error como uno de los neonazis que participaron en la manifestación de Charlottesville que se saldó con una activista asesinada. Las buenas intenciones no siempre traen los resultados esperados. El ojo por ojo, diente por diente nunca funciona. A los ciudadanos no nos toca ejercer de jueces (¡bastante trabajo tenemos ya!). Debemos de educarnos para dejar de compartir y exhibir el odio. Hay otras maneras y otros canales para condenarlo.

Después del éxito de #Manuel, los hilos llegan al #periodismo

El dibujante y realizador Manuel Bartual ha revolucionado la ficción este fin de semana al relatar, en directo a través de Twitter, los extraños sucesos que le estaban ocurriendo durante las vacaciones. La única regla que se impuso a sí mismo: contarlo todo desde su dispositivo móvil. El experimento le ha reportado más de 400.000 seguidores en la red de microblogging, que bien seguro sabrá cómo sacar partido, y le ha llevado a ser trending topic durante el fin de semana. Dicen los entendidos que el éxito de Bartual se encuentra, no tanto en la historia que ha narrado, sino en cómo la ha narrado. E aquí otro hilo dónde hablan los entendidos:

Fruto de esta tendencia, los medios de comunicación empiezan a experimentar con los hilos. E aquí dos tendencias. La primera, de @elmundoes, que relata la confusión entre los japoneses tras la alerta del ataque norcoreano, ofrece toda la información (al estilo Bartual) en la red de microblogging.

El usuario no tiene que abandonar la plataforma para conocer los detalles de la información, lo que representa una ventaja para el usuario. Es cómodo obtener toda la información sin hacer un solo clic. Sin embargo, al no ofrecer enlaces a la web, no reporta tráfico al medio, imprescindible para negociar y captar anunciantes, es decir, monetizar el digital.

Un segundo ejemplo lo ofrece la revista @ElTemps_cat, que aprovechando la comparecencia del presidente Mariano Rajoy por la presunta financiación irregular de los populares, ha recopilado en forma de hilo los artículos publicados en el medio sobre la corrupción del partido. En este caso, los mensajes llevaban enlaces al medio e iban acompañados por el hashtag #GÜRTELisComing.

La periodista Patrícia Ventura recuerda que uno de los primeros medios en utilizar hilos en el contexto periodístico fue la BBC para cubrir las noticias de última hora.

¿Hilos con o sin enlaces?, he ahí la cuestión. Los profesionales del social media entendemos las redes sociales como vehículos de tráfico a la página web. ¿Son los hilos sin enlaces una moda pasajera o una tendencia que ha venido para quedarse? Solo el tiempo dirá. Por el momento, abro el debate.

10 creencias que los periodistas deben superar

1. Yo sólo sé escribir.

2. La fotografía no me interesa.

3. El diseño no es importante.

4. De las redes sociales debe ocuparse el departamento de marketing.

5. La parte de negocio no me interesa. No tengo ni idea, ni quiero aprender.

6. ¡No tengo tiempo de interactauar con los usuarios en redes sociales!

7. El periodista es un intelectual. ¡Hablar con los usuarios de Twitter es una pérdida de tiempo! 
(frase extraída de una redacción belga) 

8. Internet es sólo un canal de distribución. 

9. “¿La noticia ya no es un producto acabado?”, ¿qué quieres decir con esto?

10. Hay que perseguir una audiencia masiva.

L'art d'envellir

L’art d’envellir

* Article publicat a La Revista de Blanquerna-URL, juny de 2017.

L’envelliment és un procés que forma part de l’etapa final de la vida i que sovint s’ha associat a aspectes negatius com ara la malaltia i la mort. Avui dia, però, cada cop es fa més difícil consensuar què vol dir fer-se gran. Els experts distingeixen entre edat cronològica i biològica per explicar que l’envelliment no s’inicia en el mateix moment per a tothom. I parlen d’envelliment òptim per incidir que és més important la qualitat en els anys de vida que no pas la quantitat. Sigui com sigui, arribar als 80 anys en bones condicions físiques i psíquiques és cada cop més la norma i no pas l’excepció. Tot apunta que cada vegada anirem sumant més anys de vida, de manera que la prevenció és clau per fer-ho de manera saludable. Com s’aconsegueix un envelliment actiu i satisfactori? Què vol dir fer-se gran en el segle XXI? Com s’afronta el pas del temps? Reflexionem de tot plegat amb especialistes en els àmbits de la Salut, l’Educació i la Comunicació.

Els avenços en salut i les millores en les condicions de vida de la població han comportat canvis en l’estructura demogràfica: els anys de vida s’allarguen alhora que neixen menys persones. L’envelliment progressiu de la població és una tendència al nostre país degut, d’una banda, a l’increment de l’esperança de vida, i de l’altra a l’arribada als 65 anys de la generació del baby boom, aquells nascuts entre els anys 50 i 60 del passat segle.

Els progressos en la medicina i els canvis en els hàbits de vida han influït positivament en el procés d’envellir fins al punt que avui dia és difícil consensuar a partir de quina edat comencem a parlar de gent gran. Els experts assenyalen que no és el mateix l’edat cronològica i la biològica. L’edat cronològica és la que figura en el carnet d’identitat: és la suma dels anys que té una persona. En canvi, la biològica és l’edat que sembla que té. No hi ha acord sobre com es calcula, però sí que s’accepta que, en funció dels factors genètics i ambientals, els òrgans, teixits i cèl·lules de cadascú es tornen vells a un ritme determinat. L’envelliment no s’inicia en el mateix moment per a tothom, ni tan sols els òrgans de la mateixa persona envelleixen alhora.

Envelliment actiu i satisfactori
Actualment l’envelliment s’entén com un procés inevitable i irreversible que forma part del cicle vital. Envellim des que naixem, i la prevenció és clau per fer-ho de forma activa i saludable. L’any 2002, la Organització Mundial de la Salut (OMS) va definir el paradigma de l’envelliment actiu amb la finalitat d’aconseguir una millora en la qualitat de vida en el procés d’envellir de les persones. És el que els experts anomenen l’envelliment òptim en detriment de l’envelliment patològic.

“La idea central d’aquest paradigma és que l’envelliment és un procés que succeeix al llarg de la vida”, explica la directora del grau en Psicologia de la facultat de Psicologia, Ciències de l’Educació i de l’Esport Blanquerna, Olga Bruna. “És una visió trencadora, doncs planteja l’envelliment com un procés i no com una etapa, és a dir, que no només envellim a patir dels 65 anys sinó que implica adoptar una perspectiva nova al llarg del cicle vital”.

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